Los que hayáis pasado un tiempo fuera de casa coincidiréis
conmigo en que, sin ningún tipo de duda, Skype es el invento del siglo.
El sonido de la llamada entrante de Skype
es subidón total. Paparaparapapa. Especialmente
cuando acabas de llegar a un sitio nuevo y te mueres de ganas por contar lo que
haces o enseñar donde vives. ¿Quién no ha paseado el portátil por el nuevo
hogar? “Ésta es mi habitación, ésta la cocina, las vistas desde la ventana…” A
medida que pasa el tiempo, Skype cambia de función. Ya no sirve para enseñar
donde vives, sino para que te enseñen lo que has dejado y para confirmar que,
en realidad, todo sigue tal y como lo habías dejado: tu cama, tu habitación, la
mesa del salón.
El amor que tienes hacia Skype en
los primeros meses se puede transformar en odio máximo hacia el programa cuando,
así, de repente, se entorpece la conexión cuando justo te estaban contando algo
super importante. Y que todos los
males sean que se congela la imagen, porque en el peor de los casos, te quedas
sin saber lo que te estaban contando. “¿Por qué? ¿Por qué justo ahora!?” En fin...
A todo esto, el otro día me
contaron que para las videollamadas de más de 2 personas, es mejor el programa
de Google, Google Hangout. A diferencia de la versión gratuita de Skype, con
Google Hangout puedes ver el vídeo de más de una persona. Ahí queda eso. J
Skype to get inspired.
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